martes, 30 de junio de 2009

Un día hermoso.

El pequeño ser multicolor danza y brinca por el prado. Va silbando una alegre melodía. Día soleado. Las mariposas adornan su camino. El pequeño ser multicolor encuentra un lugar vacío de tierra. Un hoyo en medio de un pastizal. Entonces toma aire. Se acomoda en la hierba. Se sienta. Parece cavilar un momento. El pequeño ser multicolor comienza a perder lágrimas como sumergido en recuerdos, luego comienza a desvanecerse, hasta dejar de existir... Y así, termina por transformarse en un bello arroyo, en el que los rayos del día construyen una fiesta de brillos y reflejos multicolores de toda la sinfonía compuesta por la vida.

Gracias al bien temperado.

Como un vacío interminable...
Pero Bach sigue ahí.
Junto al elevado martirio,
en el dolor constante doy vuelta la mirada,
Bach sigue ahí.

Con las ilusiones,
y con las decepciones.
Lo que sea.
Pero adivina.
...

Continúo;
cuando se va la vorágine,
y llega el momento del personal re-encuentro.
Dulce.
Vuelven a tí los gloriosos.
a los que no les brindaste tiempo.
Los que no traicionan.
Los que dejaste a un lado
ahora regresan junto a tí.

Mas Bach,
maldición,
SIEMPRE
estuvo ahí.