En los ojos
del obrero
ruge tu fuego
de Campeón.
domingo, 18 de octubre de 2009
miércoles, 14 de octubre de 2009
Corto relato sobre R.
De escuchar el canto del mundo mediante el canto de los pájaros. Acerca de hablar sin palabras. Sobre sonreír. De eso trata la historia de Ramón E. Es de un existir didáctico. Entretenido. Ramón E. es un niñhombre. Ser humano. Errores siempre. Ramón E. lo intenta, y cuando lo intenta duro suele lograrlo. Eso me enternece al contar sobre qué trata la historia de Ramón E. Porque en esa historia pase lo que pase, todos son buenos caminos. Caminos que enseñan. Dulces derroteros.
domingo, 11 de octubre de 2009
Partida con nubes de algodón.
Llegó el día y te vas, por fin. De la mano. Con un par de cosas en la mochila. Amanece el verano otra vez en nuestros corazones. Se vienen las historias con luz única. El cariño cálido del aire nos vuelve a favorecer. Es un día precioso. La humanidad progresa. La esperanza vive. La fauna gana. Nos miramos a los ojos, se refleja todo en ellos. Trescientos sesenta grados de felicidad. Somos millonarios con un par de centavos. Llegó el día y te vas, por fin, de la mano junto a mí.
Mendiga de Semen.
Hace cuanto que no lees.
Más que cajas.
Más que cajas donde vienen.
Tus pastillas para locos.
Hace cuanto que no lees.
Más que los garabatos que guardas ahí.
En tu cuaderno para traumas.
Tu ortografía sabe a mierda.
Animal de cerro.
Larva de mosca.
Acostumbrada a lo indigno.
Tus genes andan por la calle.
Asechando al arcoiris de la humanidad.
Cáncer del mundo.
Error de mi vida.
Mitómana.
Mojigata.
Hace cuanto no disfrutas.
Espasmos.
Fiebre fría.
Dolor de cabeza.
Estás perdida.
Mendiga de Semen.
Más que cajas.
Más que cajas donde vienen.
Tus pastillas para locos.
Hace cuanto que no lees.
Más que los garabatos que guardas ahí.
En tu cuaderno para traumas.
Tu ortografía sabe a mierda.
Animal de cerro.
Larva de mosca.
Acostumbrada a lo indigno.
Tus genes andan por la calle.
Asechando al arcoiris de la humanidad.
Cáncer del mundo.
Error de mi vida.
Mitómana.
Mojigata.
Hace cuanto no disfrutas.
Espasmos.
Fiebre fría.
Dolor de cabeza.
Estás perdida.
Mendiga de Semen.
viernes, 9 de octubre de 2009
A la reina de este cuchitril.
Sácame de esta puta tierra
una vez más,
elévame hacia el alto elixir de la incongruencia
hazme explotar los sentidos
dispárale a lo más profundo
de mi ser
con tus balas
de incansable
amor
inmenso.
Dame vida
de tus ojos.
Danzemos en el vacío
con TUS alas
de angelito.
Destrózame
(te quiero destrozar)
una vez más
dentro del misterio eterno
que guarda la hermosa vida que compartimos.
Destrózame a beso limpio,
hágalo como siempre
si usté es la reina,
mujerniña indómita.
Tierna compañera.
Y vámonos de viaje
a un lugar remoto,
donde los traidores se transformen
en rugido de mar,
en color dulce de flores,
en besos de semillas en el aire.
Explotemos.
Devela allá lejos mis secretos.
Acariciemos nuestra majestuosa calma.
Volvamos entonces.
Y que pase el tiempo.
Que se nos encorven las espaldas,
que se nos agigante la ponchera,
que se nos arruge hasta la vista.
Hagámonos vetustos de la mano.
Y atragantemos de pan
a esas palomas en la plaza.
Reiremos hasta más allá de la barrera de la muerte.
Sólo te pido yo que riegues
mi alma con tu boca,
hazlo como siempre,
mágica
y resplandeciente
Valezita
mía.
una vez más,
elévame hacia el alto elixir de la incongruencia
hazme explotar los sentidos
dispárale a lo más profundo
de mi ser
con tus balas
de incansable
amor
inmenso.
Dame vida
de tus ojos.
Danzemos en el vacío
con TUS alas
de angelito.
Destrózame
(te quiero destrozar)
una vez más
dentro del misterio eterno
que guarda la hermosa vida que compartimos.
Destrózame a beso limpio,
hágalo como siempre
si usté es la reina,
mujerniña indómita.
Tierna compañera.
Y vámonos de viaje
a un lugar remoto,
donde los traidores se transformen
en rugido de mar,
en color dulce de flores,
en besos de semillas en el aire.
Explotemos.
Devela allá lejos mis secretos.
Acariciemos nuestra majestuosa calma.
Volvamos entonces.
Y que pase el tiempo.
Que se nos encorven las espaldas,
que se nos agigante la ponchera,
que se nos arruge hasta la vista.
Hagámonos vetustos de la mano.
Y atragantemos de pan
a esas palomas en la plaza.
Reiremos hasta más allá de la barrera de la muerte.
Sólo te pido yo que riegues
mi alma con tu boca,
hazlo como siempre,
mágica
y resplandeciente
Valezita
mía.
viernes, 25 de septiembre de 2009
Sonrisa.
Que rico es poder sentir que sigue ahí,
que tierno resulta darse cuenta que ese algo
al menos,
entre el caminar de la mañana con hueones leyendo titulares,
existe,
y que ese algo no te defraudará.
Que rico es reírse cuando cachai que estai leyendo al otro día un titular.
Pero mas rico es saber
que existe un algo que siempre estará ahí.
Que más allá de esa sensación culiá natural de abandono
que tienen las personas,
pueda uno sentir que todo esto
aún
es sumamente bello.
Puta salir,
ver a los cabros jugando
a la pelota en la calle.
-"Autoooo!!!!"-.
Si se le vuelve a llenar a uno el alma.
que tierno resulta darse cuenta que ese algo
al menos,
entre el caminar de la mañana con hueones leyendo titulares,
existe,
y que ese algo no te defraudará.
Que rico es reírse cuando cachai que estai leyendo al otro día un titular.
Pero mas rico es saber
que existe un algo que siempre estará ahí.
Que más allá de esa sensación culiá natural de abandono
que tienen las personas,
pueda uno sentir que todo esto
aún
es sumamente bello.
Puta salir,
ver a los cabros jugando
a la pelota en la calle.
-"Autoooo!!!!"-.
Si se le vuelve a llenar a uno el alma.
viernes, 10 de julio de 2009
Intransmitible sensación.
Amargo era
sentirte lejos.
Ácido me resultaba estar fuera
una y otra vez.
Tremendo fue saber
que siempre sería así.
Mas el viento
me besaba las mejillas.
Te miré,
disfruté,
te he amado como a nada.
Lágrimas en mi.
Levanto la mirada,
sonrío...
El dulce vahaje
besa mis mejillas.
Y es que todo
siempre
volverá a estar bien.
Porque la vida es dulce,
porque la vida es amable.
sentirte lejos.
Ácido me resultaba estar fuera
una y otra vez.
Tremendo fue saber
que siempre sería así.
Mas el viento
me besaba las mejillas.
Te miré,
disfruté,
te he amado como a nada.
Lágrimas en mi.
Levanto la mirada,
sonrío...
El dulce vahaje
besa mis mejillas.
Y es que todo
siempre
volverá a estar bien.
Porque la vida es dulce,
porque la vida es amable.
martes, 30 de junio de 2009
Un día hermoso.
El pequeño ser multicolor danza y brinca por el prado. Va silbando una alegre melodía. Día soleado. Las mariposas adornan su camino. El pequeño ser multicolor encuentra un lugar vacío de tierra. Un hoyo en medio de un pastizal. Entonces toma aire. Se acomoda en la hierba. Se sienta. Parece cavilar un momento. El pequeño ser multicolor comienza a perder lágrimas como sumergido en recuerdos, luego comienza a desvanecerse, hasta dejar de existir... Y así, termina por transformarse en un bello arroyo, en el que los rayos del día construyen una fiesta de brillos y reflejos multicolores de toda la sinfonía compuesta por la vida.
Gracias al bien temperado.
Como un vacío interminable...
Pero Bach sigue ahí.
Junto al elevado martirio,
en el dolor constante doy vuelta la mirada,
Bach sigue ahí.
Con las ilusiones,
y con las decepciones.
Lo que sea.
Pero adivina.
...
Continúo;
cuando se va la vorágine,
y llega el momento del personal re-encuentro.
Dulce.
Vuelven a tí los gloriosos.
a los que no les brindaste tiempo.
Los que no traicionan.
Los que dejaste a un lado
ahora regresan junto a tí.
Mas Bach,
maldición,
SIEMPRE
estuvo ahí.
Pero Bach sigue ahí.
Junto al elevado martirio,
en el dolor constante doy vuelta la mirada,
Bach sigue ahí.
Con las ilusiones,
y con las decepciones.
Lo que sea.
Pero adivina.
...
Continúo;
cuando se va la vorágine,
y llega el momento del personal re-encuentro.
Dulce.
Vuelven a tí los gloriosos.
a los que no les brindaste tiempo.
Los que no traicionan.
Los que dejaste a un lado
ahora regresan junto a tí.
Mas Bach,
maldición,
SIEMPRE
estuvo ahí.
domingo, 24 de mayo de 2009
Iriox comprende. Viaje.
El portal se abrió, la hormiga pudo entender el por qué de la carretera. La conciencia dio otro salto, desde la máquina, desde la super computadora, hacia el plasma. Y así volvió a su estado natural, a su inicio, para acariciar nuevas realidades, donde las leyes de la física se re-armaron; frecuencias cortadas. Una lógica incomprensible desde la antigua perspectiva del espacio-tiempo comenzó a diseñar un flamante universo, donde la humanidad ahora flotante, conformada de energía luminosa, debía abordar nuevos retos, y dar el próximo paso hacia la inmortalidad definitiva.
Ernesto en talca.
Una negra mentira me lamió. Me penetraba con su lengua. Blanca. Cerda. Mis dientes se cerraban. El sabor de su mierda escapaba por su boca y desafiaba la barrera de mis dientes. Nada importaba. Un hombre de 45 años a mi lado besandole el culo a esta mina. ESOS CACHETES SON MÍOS, NO TOQUES, me decía. Yo prometí sacarla de ahí. A la que bailaba. Ni ahí que tuviera 3 hijos. Yo me la jugaba. Con todo. Ahora yo lamía una espalda dolorida. Una mentira con 4 tetas y 3 hijos, maldición. Pero yo me la jugaba a ganador. Ahí dentro parecía que no era un fracaso. Con mi pinta de joven con un semi algo. El rey de arreglarle la vida a las putas y a sus hijos. Me la jugué a ganador.
domingo, 10 de mayo de 2009
Versos de Otoño.
Seudo poemas bazofia
adornan mi pieza,
aquí donde las paredes culiadas,
jamás me han guardado piedad.
Latas de cerveza, calzones,
te digo, ésos son poemas;
leche condensada usada en cuerpos,
mitades olvidadas
de combinados de ron, pisco.
Y los peores versos del mundo,
sin duda
seudo escritos sin sentido,
que hacen hervir a los poetas,
cero belleza,
como si bajar a la línea siguiente
tras escribir cualquier bosta,
se convirtiese mágicamente
en arte.
adornan mi pieza,
aquí donde las paredes culiadas,
jamás me han guardado piedad.
Latas de cerveza, calzones,
te digo, ésos son poemas;
leche condensada usada en cuerpos,
mitades olvidadas
de combinados de ron, pisco.
Y los peores versos del mundo,
sin duda
seudo escritos sin sentido,
que hacen hervir a los poetas,
cero belleza,
como si bajar a la línea siguiente
tras escribir cualquier bosta,
se convirtiese mágicamente
en arte.
sábado, 9 de mayo de 2009
Buenos pensamientos.
Soy una verga,
enclaustrada,
alcohólica y sobre todo sucia.
Apenas pienso,
la neurona está gastada, sabes.
Y lo único que me diferencia de un vagabundo
es Paganini.
Creo.
Tengo cero brillo.
Lo único bueno en mí es esa capacidad
de memorizar cuchillos
soy experto lamiendo lo amargo,
atrayendo a hueones interesados;
Imán de hueonas malas.
Lo que me hace ser diferente a un buitre es que no tengo alas,
y que olvidé el viejo arte de volar.
Mis amigos
me traicionan.
Mis enemigos
SIEMPRE
consiguen lo suyo.
Los que me quieren
tarde o temprano
me escupen.
No tengo ninguna aptitud.
Perdí el olfato.
No imagino, no invento nada grande, al carajo,
todo a medias,
solo bajo malos vinos,
soy débil,
me desgasto la vida escribiendo mierdas que nadie leerá
y mi mente está plagada de conchas multicolores.
enclaustrada,
alcohólica y sobre todo sucia.
Apenas pienso,
la neurona está gastada, sabes.
Y lo único que me diferencia de un vagabundo
es Paganini.
Creo.
Tengo cero brillo.
Lo único bueno en mí es esa capacidad
de memorizar cuchillos
soy experto lamiendo lo amargo,
atrayendo a hueones interesados;
Imán de hueonas malas.
Lo que me hace ser diferente a un buitre es que no tengo alas,
y que olvidé el viejo arte de volar.
Mis amigos
me traicionan.
Mis enemigos
SIEMPRE
consiguen lo suyo.
Los que me quieren
tarde o temprano
me escupen.
No tengo ninguna aptitud.
Perdí el olfato.
No imagino, no invento nada grande, al carajo,
todo a medias,
solo bajo malos vinos,
soy débil,
me desgasto la vida escribiendo mierdas que nadie leerá
y mi mente está plagada de conchas multicolores.
viernes, 1 de mayo de 2009
Pasión.
Tuve suerte de encontrarme esa noche con vidas a medio armar. Y con la playa. Y con las nubes. Y contigo... Tuve suerte de dar vuelta el vino sobre la manta que llevé para taparnos. Pues así me traje el aroma de aquel esplendor, de aquel momento urdido por dioses del asombro. Jamás olvidaré que nos conocimos conversando antes que con palabras; con afortunadas notas dulces que nos regaló el atrevimiento y un par de nobles guitarras.
jueves, 23 de abril de 2009
Me dirigo al más puro Mar.
A mar libre,
A mar sin hora.
Amar sin pensar.
Amar-madrugar.
Amar cocinando.
Amar desnudos,
amar sobre el arena,
amar hambrientos,
amar durmiendo días enteros.
Amar sintiendo,
amar tocando,
amar hablando,
amar besando.
A mar sin hora.
Amar sin pensar.
Amar-madrugar.
Amar cocinando.
Amar desnudos,
amar sobre el arena,
amar hambrientos,
amar durmiendo días enteros.
Amar sintiendo,
amar tocando,
amar hablando,
amar besando.
jueves, 16 de abril de 2009
Dolido amor eterno.
Ese día fue diferente. No todo iba a terminar tan bello como de costumbre. Luego de nuestra cita tierna y perfecta te callaste un momento. No... Te silenciaste por una eternidad... Sentí el infinito insertado en solo una cuadra. En 35 pasos fueron civilizaciones completas que nacieron y llegaron a su fin, no una, sino mil veces. Y mi corazón fue desintegrado en la imperceptible grandeza, entre un momento y otro. Todo había ido tan bien. Estaba enamorada como jamás lo experimenté. Vivímos lo más bello de nuestras vidas juntos. Nunca tuvimos una pelea. Solo sonrisas, romance... Mas de la nada te miré y ya te alejabas. Te ví partir. Para jamás encontrarte otra vez. Todo para tí había acabado. No hubo vuelta atrás. Ni un intento. Ni una sola oportunidad. Jamás entendí. A treinta años no se qué pasó. No se bien qué hice. Cual fue la razón. Ni siquiera se si respiras aun sobre la tierra... Solo se que existes para siempre en mí... Y que yo nunca comprendí el por qué, de mi solitaria vida en dolor y tristeza.
miércoles, 8 de abril de 2009
Esa noche.
Tus ademanes
ignotos.
Tus ojos,
privados de luz.
Tu amor
ofuscado.
Tu corazón aunque late junto a mí
está en otro lado.
ignotos.
Tus ojos,
privados de luz.
Tu amor
ofuscado.
Tu corazón aunque late junto a mí
está en otro lado.
Canción del canarito.
Ya es tiempo de alzar la vista,
desde el doctor hasta el obrero,
y oir en nuestros corazones
el resplandor del universo.
De que nos sirve la arrogancia
mientras vemos nacer estrellas;
de que nos sirve la codicia
si se nos nubla nuestra tierra.
Ya es tiempo de alzar la vista,
el ladrón junto al ingeniero.
Ya el viejo sabio en la montaña,
está oyendo el llanto en el viento.
Pero el canario en el bosque se rehúsa
en medio de esta incomprensible Muerte
su canto nunca se apaga.
desde el doctor hasta el obrero,
y oir en nuestros corazones
el resplandor del universo.
De que nos sirve la arrogancia
mientras vemos nacer estrellas;
de que nos sirve la codicia
si se nos nubla nuestra tierra.
Ya es tiempo de alzar la vista,
el ladrón junto al ingeniero.
Ya el viejo sabio en la montaña,
está oyendo el llanto en el viento.
Pero el canario en el bosque se rehúsa
en medio de esta incomprensible Muerte
su canto nunca se apaga.
lunes, 16 de marzo de 2009
Señorita 'O' ataca a tu puerta.
"Te llamo.
Te corto.
Te llamo;
te corto.
Te llamo, pongo la radio,
Ricardo Arjona (o alguna de esas mierdas).
Te corto.
Te sigo a la casa.
Te digo que el pajarito que dices
estaba equivocado.
Te espero unos días.
Te mando la carta,
te llamo y te corto.
Misiva anónima,
ataca a tu puerta.
Adios."
Te corto.
Te llamo;
te corto.
Te llamo, pongo la radio,
Ricardo Arjona (o alguna de esas mierdas).
Te corto.
Te sigo a la casa.
Te digo que el pajarito que dices
estaba equivocado.
Te espero unos días.
Te mando la carta,
te llamo y te corto.
Misiva anónima,
ataca a tu puerta.
Adios."
domingo, 15 de marzo de 2009
Entregarse a su infinito.
Yo no querría ir a dormir,
ni a encontrarme con el más precioso sueño,
sin la esperanza
de acariciar
por la mañana el despertar.
Yo no querría ya escribir,
si el fin de nuestro Sol
significase al mismo tiempo
el acaecer de nuestra dulce
y extraña humanidad.
No habría estudiado yo jamás,
no habría querido yo leer,
si hubiese imaginado
aunque fuesen dos segundos
que la vida
de manera inevitable
contiene en su alma
a esa negra llamada
muerte.
Si no quisiera ir más allá,
habría elegido abrir mis sesos.
Oírle decir que todo acaba,
ver el desinterés en su cara,
apreciar esos labios
contándome cuan duramente
como siempre termina
por aburrirse,
me resta segundo a segundo
las ganas de existir.
La base del amor
debió ser entregarse
a su infinito.
ni a encontrarme con el más precioso sueño,
sin la esperanza
de acariciar
por la mañana el despertar.
Yo no querría ya escribir,
si el fin de nuestro Sol
significase al mismo tiempo
el acaecer de nuestra dulce
y extraña humanidad.
No habría estudiado yo jamás,
no habría querido yo leer,
si hubiese imaginado
aunque fuesen dos segundos
que la vida
de manera inevitable
contiene en su alma
a esa negra llamada
muerte.
Si no quisiera ir más allá,
habría elegido abrir mis sesos.
Oírle decir que todo acaba,
ver el desinterés en su cara,
apreciar esos labios
contándome cuan duramente
como siempre termina
por aburrirse,
me resta segundo a segundo
las ganas de existir.
La base del amor
debió ser entregarse
a su infinito.
El vacío.
Salí en base a algún ardid, de la casa. Adusto. Ensimismado. Perdido en la nada. Me dirigí hacia el infierno, apuntando el paso hacia la parte menospreciada de la calle Valparaíso, atravesando la plaza Viña cual estocada en el vientre. Entre códigos de calle y complicidad de ladrones, vendedores, barrenderos, insistí apuntando hacia la cordillera. Hasta doblar en un momento hacia el estero. Me refugié en algún putrefacto sauce llorón. Picor de brazos. Me pregunté mil veces sobre el botón que diera término a todo. Angustiado, ahogado en dolor, se me licuó la visión, se levantó la tormenta dentro mío. Llegó un punto en cero, de calma... Se había abierto una segunda realidad, un universo alterno donde yo estaba feliz, y carecía de aquel funesto manto negro de desesperanza. Estuve danzando nuevamente en un inmenso charco de jolgorio, en paz con todo el mundo... Amando eternamente. Pensé en el cuento del sueño del hombre estúpido... Pero volví en mí, a esta realidad del vacío en un instante. En seguida me picaron los brazos, el dolor me consumía. Un mendigo me había visto en mi trance de horror. Me tendió un brazo adornado de lila, me dijo amigo; huele ésta flor de vida. Mas yo no sentía, yo no podía. Lo miré desesperadamente, asfixiándome. Caí al suelo de rodillas. Temblando desahuciado, me tomé de él, y enterré mis dedos en sus brazos mientras todo se iba a negro.
sábado, 14 de marzo de 2009
Hey poeta.
08/11/08
Me enarbolas,
como un mono sin hartarse tras la jaula exigiendo más maní.
Mis dientes crujen
cada vez que te leo.
Me repugnas,
tus signos,
tus acentos,
tus ideas,
quieren fama.
Eres alimento para coliflor muerta.
En tus historias,
en tus limpias letras,
te auto-adjudicas un trono inventado,
condenado hijo de perra,
tus puntos seguidos
están hambrientos de aplausos.
Quisiera enseñarte con la verga
lo que haría con tus sueños,
fantoche mal parido.
Se te pone dura,
cuando te llaman poeta.
Sinvergüenza.
Descarado fanfarrón,
como desearía sacar a tu madre de la tierra
para ponerle al son de tus muñecas amarradas
algo de calor pegajoso a sus plomos huesos.
Miserable,
tus escenarios son cualquier hola hola hola,
arbitrario fantasioso;
"como el caudal de un río"
"como el mar y los pájaros"
me cago en tus repetidas ocurrencias
disfrazadas de poemas,
que visten tu sed de fama,
y esconden la asquerosa lombriz de campo
que llevas en el alma.
Si estuviese a un lado tuyo
te haría arder la frente a palos,
Para largarme a reír y a llorar solo,
pues tu decendencia es eterna.
Me enarbolas,
como un mono sin hartarse tras la jaula exigiendo más maní.
Mis dientes crujen
cada vez que te leo.
Me repugnas,
tus signos,
tus acentos,
tus ideas,
quieren fama.
Eres alimento para coliflor muerta.
En tus historias,
en tus limpias letras,
te auto-adjudicas un trono inventado,
condenado hijo de perra,
tus puntos seguidos
están hambrientos de aplausos.
Quisiera enseñarte con la verga
lo que haría con tus sueños,
fantoche mal parido.
Se te pone dura,
cuando te llaman poeta.
Sinvergüenza.
Descarado fanfarrón,
como desearía sacar a tu madre de la tierra
para ponerle al son de tus muñecas amarradas
algo de calor pegajoso a sus plomos huesos.
Miserable,
tus escenarios son cualquier hola hola hola,
arbitrario fantasioso;
"como el caudal de un río"
"como el mar y los pájaros"
me cago en tus repetidas ocurrencias
disfrazadas de poemas,
que visten tu sed de fama,
y esconden la asquerosa lombriz de campo
que llevas en el alma.
Si estuviese a un lado tuyo
te haría arder la frente a palos,
Para largarme a reír y a llorar solo,
pues tu decendencia es eterna.
viernes, 13 de marzo de 2009
Un pequeño consuelo.
Te sirvo en la copa,
enano decadente;
vetusto deforme
esculpido por lo enfermo,
del más dulce de los líquidos
que mi báculo mágico
ha podido vomitar.
Te lo mereces,
por ocupar esas pequeñas manos de gnomo
para fregarme el ají,
y así sacarme en frenesí
la leche de gladiadores
que ha de saciar tu sed de mí.
enano decadente;
vetusto deforme
esculpido por lo enfermo,
del más dulce de los líquidos
que mi báculo mágico
ha podido vomitar.
Te lo mereces,
por ocupar esas pequeñas manos de gnomo
para fregarme el ají,
y así sacarme en frenesí
la leche de gladiadores
que ha de saciar tu sed de mí.
miércoles, 11 de marzo de 2009
Te agradezco.
Gracias por mirarme así
hoy.
Por besarme así
hoy.
Por cantarme al oído así
hoy.
Por hablarme así
hoy.
Tal como lo hacías
ayer,
cuando aún tenía yo lugar
dentro de tu corazón.
hoy.
Por besarme así
hoy.
Por cantarme al oído así
hoy.
Por hablarme así
hoy.
Tal como lo hacías
ayer,
cuando aún tenía yo lugar
dentro de tu corazón.
lunes, 9 de marzo de 2009
El adios al tugurio amarillo.
Fueron más de 730 veces que la luna invadió aquella pieza. Aún recuerdo el primer día. Desde el momento cero detesté el lugar. Me abrazó un ahogo inmenso. Entonces aprendí lo importante del espacio, por primera vez en la vida le dí valor a esto. Hasta el momento en que llegué al tugurio desastrozo solo pense que el espacio cumplía el simple rol de dar cabida a la materia. Pero mis sentimientos de pantano me enseñaron lo contrario. Chocar a cada rato contra todo lo que tienes cerca incentiva a la lamentable repulsión. En todo ámbito. Andas con un ánimo de mierda. A pesar de todo, fue mí rectángulo, por dos años y algo. Hasta de un perro sarnoso que te babea día y noche en la boca te encariñas en ese tiempo.
A veces extraño la humedad atravesando las ventanas acompañada del sentir cómo una especie de hongo iba poblando poco a poco mis pulmones. O a aquella niña rubia coqueta de falda muy corta que pasaba todos los días de semana por la ventana a las 5 y media de la tarde; hasta que en una oportunidad se dio cuenta de que un flash de cámara fotográfica la invadía desde mi pieza. Siempre intuí que se había cambiado de casa, pues no la vi más a partir de esto. Colegí que ese simple apretar el botón de la cámara habia generado tal crisis dentro de su familia, que habían optado por irse para siempre del barrio, sintiendo una sensación de persecución y peligro extremas. Tuve tantas ganas de poder disculparme... Pero el mal genio que me entregaba el ínfimo espacio con el que contaba se encargaba de hacerme olvidar la culpa. Aun así adoraría encontrarla para excusarme un día. "Sabes, yo fui el desgraciado, disculpa por hacerte creer a ti y a toda tu familia que un depravado mental te perseguía día y noche, es solo que no le quite el flash al jodido aparato, ves". Suena bastante ridículo. Pero tengo años disponibles a mi cuenta (supongo) y así pensar en una mejor combinación de palabras para el momento en el que me la encuentre.
Jamás olvidaré el rugido de los autos pasando 23 horas diarias por mi ventana. El silencio llegaba entre 4 y 5 am, en esa hora todo andaba algo más tranquilo, autos pasaban, sí. Siempre está el huevón curado de semana, el infarto al miocardio, la mujer embarazada. La urgencia que sea que demande viajar. Pero a esa hora es menos probable. Esa maravillosa hora entre cuatro y cinco de la madrugada era única, ahí solo pasaban autos cada 10 minutos. Hasta que a las cinco comenzaba a reactivarse todo otra vez, y el ritmo de microbuses, camiones, ambulancias, buses, motos iba incrementandose cada vez con mayor rapidez hasta la salida del Sol. Dormir así todos los días del año significaba un incisivo dolor de cabeza constante. Parecía jamás irse. De hecho era dificil que lo hiciera. Recuerdo una vez que me fui al campo por un tiempo; el horrible dolor de cabeza había terminado de desaparecer completamente recién al cuarto día. Tampoco olvidaré cosas que marcaron menos mi estancia. Como el tipo que me amenazó a viva voz a las 4 y media de la madrugada, por unos 25 minutos seguidos. Era de esos odios infundados que vienen de gente que uno no conoce, algo muy normal y frecuente. O los balazos. O los choques y atropellos. O aquel rarísimo noviazgo de más de un año en el que mi novia fue a verme solo una vez, y con la que habremos hablado unas 9 veces en total por telefono.
Son cosas que sirven, son eventos que enseñan. Y uno que es curioso como que para las antenas a cualquier frecuencia. Ahora, cuando camino por la calle y veo que el típico sonso de mierda viene caminando hacia mí como si su espalda fuera una especie de ropero inamovible preteniendo avasallar con todo, yo simplemente le brindo un poco de espacio. No mucho tampoco... El resto tiene que ponerlo él. Ahora, si aun asi después de este gesto me pasa a llevar el muy puto, bueno... Qué le vas a hacer, solo cierro los ojos y pienso en que huevones como ese terminaran aliñando y tiñendo por completo de negro y dioxido de carbono el planeta. También cuando subo a la locomoción, y se sienta alguien a mi lado, sé que mi reino en la silla llega hasta la división de las mismas. Si luego de un rato no siento presión desde las piernas de al lado, cierro los ojos y sonrío, disfruto al estar sentado al lado de una persona comprensiva, con una noción clara del respeto que vive en el espacio... Por el contrario, si siento que esas piernas intentan machacar las mías, es como si el tugurio volviese a mi... Y me enciendo de una lamentable repulsión, defiendo mi lugar, esta vez no es un tipo pasando por la calle, es mi lugar, mi silla, mi pieza lúgubre dentro de la micro, teñida de extraño amarillo otra vez.
A veces extraño la humedad atravesando las ventanas acompañada del sentir cómo una especie de hongo iba poblando poco a poco mis pulmones. O a aquella niña rubia coqueta de falda muy corta que pasaba todos los días de semana por la ventana a las 5 y media de la tarde; hasta que en una oportunidad se dio cuenta de que un flash de cámara fotográfica la invadía desde mi pieza. Siempre intuí que se había cambiado de casa, pues no la vi más a partir de esto. Colegí que ese simple apretar el botón de la cámara habia generado tal crisis dentro de su familia, que habían optado por irse para siempre del barrio, sintiendo una sensación de persecución y peligro extremas. Tuve tantas ganas de poder disculparme... Pero el mal genio que me entregaba el ínfimo espacio con el que contaba se encargaba de hacerme olvidar la culpa. Aun así adoraría encontrarla para excusarme un día. "Sabes, yo fui el desgraciado, disculpa por hacerte creer a ti y a toda tu familia que un depravado mental te perseguía día y noche, es solo que no le quite el flash al jodido aparato, ves". Suena bastante ridículo. Pero tengo años disponibles a mi cuenta (supongo) y así pensar en una mejor combinación de palabras para el momento en el que me la encuentre.
Jamás olvidaré el rugido de los autos pasando 23 horas diarias por mi ventana. El silencio llegaba entre 4 y 5 am, en esa hora todo andaba algo más tranquilo, autos pasaban, sí. Siempre está el huevón curado de semana, el infarto al miocardio, la mujer embarazada. La urgencia que sea que demande viajar. Pero a esa hora es menos probable. Esa maravillosa hora entre cuatro y cinco de la madrugada era única, ahí solo pasaban autos cada 10 minutos. Hasta que a las cinco comenzaba a reactivarse todo otra vez, y el ritmo de microbuses, camiones, ambulancias, buses, motos iba incrementandose cada vez con mayor rapidez hasta la salida del Sol. Dormir así todos los días del año significaba un incisivo dolor de cabeza constante. Parecía jamás irse. De hecho era dificil que lo hiciera. Recuerdo una vez que me fui al campo por un tiempo; el horrible dolor de cabeza había terminado de desaparecer completamente recién al cuarto día. Tampoco olvidaré cosas que marcaron menos mi estancia. Como el tipo que me amenazó a viva voz a las 4 y media de la madrugada, por unos 25 minutos seguidos. Era de esos odios infundados que vienen de gente que uno no conoce, algo muy normal y frecuente. O los balazos. O los choques y atropellos. O aquel rarísimo noviazgo de más de un año en el que mi novia fue a verme solo una vez, y con la que habremos hablado unas 9 veces en total por telefono.
Son cosas que sirven, son eventos que enseñan. Y uno que es curioso como que para las antenas a cualquier frecuencia. Ahora, cuando camino por la calle y veo que el típico sonso de mierda viene caminando hacia mí como si su espalda fuera una especie de ropero inamovible preteniendo avasallar con todo, yo simplemente le brindo un poco de espacio. No mucho tampoco... El resto tiene que ponerlo él. Ahora, si aun asi después de este gesto me pasa a llevar el muy puto, bueno... Qué le vas a hacer, solo cierro los ojos y pienso en que huevones como ese terminaran aliñando y tiñendo por completo de negro y dioxido de carbono el planeta. También cuando subo a la locomoción, y se sienta alguien a mi lado, sé que mi reino en la silla llega hasta la división de las mismas. Si luego de un rato no siento presión desde las piernas de al lado, cierro los ojos y sonrío, disfruto al estar sentado al lado de una persona comprensiva, con una noción clara del respeto que vive en el espacio... Por el contrario, si siento que esas piernas intentan machacar las mías, es como si el tugurio volviese a mi... Y me enciendo de una lamentable repulsión, defiendo mi lugar, esta vez no es un tipo pasando por la calle, es mi lugar, mi silla, mi pieza lúgubre dentro de la micro, teñida de extraño amarillo otra vez.
sábado, 7 de marzo de 2009
Oiga iñor.
La sencillez de una sonrisa,
la suavidad de un silencio
que no conturba y nunca aprieta.
Como también la dulce orquesta,
de una historia a media noche;
y un despertar con margarina
sobre el pan de ya un par de soles.
El caminar a mediodía
de pies mojados en la playa,
suspirando tiernamente aquellos besos de antenoche
con cosquilleos en el vientre.
El té caliente compartido,
ante un fuego rústico de cobre,
Estos detalles de luz no he de cambiar por lujo alguno,
que me entregue la codicia
sobre escritorios de roble.
la suavidad de un silencio
que no conturba y nunca aprieta.
Como también la dulce orquesta,
de una historia a media noche;
y un despertar con margarina
sobre el pan de ya un par de soles.
El caminar a mediodía
de pies mojados en la playa,
suspirando tiernamente aquellos besos de antenoche
con cosquilleos en el vientre.
El té caliente compartido,
ante un fuego rústico de cobre,
Estos detalles de luz no he de cambiar por lujo alguno,
que me entregue la codicia
sobre escritorios de roble.
jueves, 5 de marzo de 2009
El verano casi se ha ido.
Quedarme sin tí es un sudor extraño encerrado en la pieza, que habla agazapado en las ventanas. Quedarme sin ti es el incendio de los tiernos bosques que florecen dentro de mis venas. Un dolor del alma que llega al cuerpo. Me duelen los brazos cuando me haces falta, niña sin segundo nombre. Tu vida está armada, y yo... Que tengo esa magnífica y completa libertad, debo parecerte un ave desplegando un brioso baile por las nubes. Debe de parecerte que lo tengo todo, y muchas veces lo es así, mas sin tí, mi vida está desarmada. Podría ir do yo quisiera, al parecer. Pero no tengo otro horizonte que no sea el que se forma en aquellos ojitos tuyos cuando sonríes. Quedarme sin tí debería estar prohibido, por la corte de la bondad. Vendrán mujeres. Vendrán amigos. Se irán unas cuantas uñas. Se destaparán botellas. Caerán sonrisas. Habrá desorden , habrá pasión dislocada. Mas nada interesa cuando me quedo sin sentir el cosmos que nace entre nuestros labios.
domingo, 15 de febrero de 2009
Te cito post todo. Y me arrepiento de haberte dicho eso.
"Yo voy a a confiar en vos, cachai, yo... yo... yo se que igual soy estúpida y te creo que yo no se poh; voy a volar y hueas, pero no importa yo te creo pero... (risas) Que onda loco así, conéctate por fa."
Qué será de tu mandíbula fracturada.
De tu culo perfecto.
Ese redondo reflejo de mi antigüo orgullo sin sentido.
Carente de fondo como las palabras de un semi genio amigo que se cansó de cavilar.
Qué será de tus anteojos rotos a patadas por aquel tipo,
¿Habrá tenido alguna razón cuerda para romperte la cara, cara mía?
Siempre dudé de aquello,
lo consideré cobarde.
Hasta que lo encontré esta otra noche,
y a través de sus razones recordé
que tras copas estrenabas extraños ademanes.
Tus palabras arrancaban en ofensiva.
En desprecio.
En tantas cosas ruines, por la chucha.
Te metiste en el lugar no adecuado.
Quisiste dominar a salvajes.
Escupiendo sobre sus lomos.
Pero ¿cuándo te arrancaron la delicadeza?
Maldición.
Y POR QUÉ.
Te pido,
esta vez en secreto.
Nuevamente,
y un año más tarde,
que redescubras la inocencia,
en tí.
Te ví otra vez en el lugar menos adecuado.
Tienes un novio ahí,
proponle lo de la playa,
así es,
caminar hacia abajo
en favor del derrotero hacia la húmeda arena.
Entierra esas suaves y frágiles manitos
en la profundidad de las estrellas en el suelo,
y siente a las aves
volar entre granitos.
Lloré al saber que te habían desencajado la boca.
Me preocupé tarde.
Lo admito.
Te recuerdo con dolor
y cariño,
dulce y confundida niña de la ventana.
Pero te ví,
te ví otra vez,
insistiendo en el lugar no indicado.
Me amargas la garganta.
Tierna y delicada niña
sobre mi ventana.
Qué será de tu mandíbula fracturada.
De tu culo perfecto.
Ese redondo reflejo de mi antigüo orgullo sin sentido.
Carente de fondo como las palabras de un semi genio amigo que se cansó de cavilar.
Qué será de tus anteojos rotos a patadas por aquel tipo,
¿Habrá tenido alguna razón cuerda para romperte la cara, cara mía?
Siempre dudé de aquello,
lo consideré cobarde.
Hasta que lo encontré esta otra noche,
y a través de sus razones recordé
que tras copas estrenabas extraños ademanes.
Tus palabras arrancaban en ofensiva.
En desprecio.
En tantas cosas ruines, por la chucha.
Te metiste en el lugar no adecuado.
Quisiste dominar a salvajes.
Escupiendo sobre sus lomos.
Pero ¿cuándo te arrancaron la delicadeza?
Maldición.
Y POR QUÉ.
Te pido,
esta vez en secreto.
Nuevamente,
y un año más tarde,
que redescubras la inocencia,
en tí.
Te ví otra vez en el lugar menos adecuado.
Tienes un novio ahí,
proponle lo de la playa,
así es,
caminar hacia abajo
en favor del derrotero hacia la húmeda arena.
Entierra esas suaves y frágiles manitos
en la profundidad de las estrellas en el suelo,
y siente a las aves
volar entre granitos.
Lloré al saber que te habían desencajado la boca.
Me preocupé tarde.
Lo admito.
Te recuerdo con dolor
y cariño,
dulce y confundida niña de la ventana.
Pero te ví,
te ví otra vez,
insistiendo en el lugar no indicado.
Me amargas la garganta.
Tierna y delicada niña
sobre mi ventana.
sábado, 31 de enero de 2009
La forma.
La casa estaba llena de parias. Repleta. Eran las 6 de la mañana. Nos había costado entrar. Estaba yo junto a un par de seudo amigos. El vejete de la puerta nos mantuvo quietos, dentro de la casa pero abajo, antes de comenzar a subir la doblada escalera que daba al piso de arriba donde estaba toda la algarabía. Nosotros debíamos esperar. El viejo de mierda de la entrada solo nos había hecho pasar para que no nos vieran los polis. De pésima gana garabateaba a cada rato. Nosotros callados, esperando el milagro, pues no teníamos un peso. Teníamos esa esperanza de que arriba hubiese algún otro pseudo amigo para costearnos la entrada. Y así resultó ser. Bajó un mentecato haciéndose el amistoso y nos pagó la entrada. La cosa es que finalmente subimos. Arriba la cosa parecía fiesta privada. Privada de música. Lo único que se escuchaba era una corriente espesa en el aire de conversaciones muy raras. O me parecieron raras en el momento. Solo de hipócrita me parecieron así, supongo. No sabía bien qué hacía ahí metido. Pero ya estaba cagado, ahí en esa casa repleta de habitaciones plagadas de personas.
Fue ahí donde conocí a Laura. Venía yo saliendo del baño y veo a una tía de baja estatura, se veía algo gruesa. Yo ya estaba puesto. Ella... Ella andaba con un sweater hecho de quizás unas dos o 3 ovejas. O de unos 20 kilos de lana. La cosa es que se veía gruesa. Pero eso no era razón para hacer caso omiso del ángel que nacía de sus ojos.
Measte ahí dentro- me dice de la nada, esta tía desconocida, con un extraño carisma-.
He meado.
¿Ahi dentro?- insiste en preguntar-.
Claro tía- contesto verificandome el cierre- Ahí DENTRO.
Como te llamas?.
Le dije mi nombre.
Bien Ernesto, yo soy Laura.- contestó con un resplandor infernal en los ojos-.
Luego hablamos- me dice la tía con una cara de cachondez asesina. Pensó dos segundos con los ojos hacia un lado, me sonrió y se fue por ahí. A dar vueltas.
Enganchamos rápido. Unas miradas. Creo que el tono de mi voz fue perfecto. Quizás dije pura mierda. Pero el tono resultó ser espectacular. Un tono cojonudo, con voz de magnate del sexo. Es la necesidad de carne creo. No es premeditado. La urgente necesidad de procreación dentro de mi corazón ajusta las frecuencias precisas para que mis cuerdas vocales las ejecuten como las palabras de un verdadero magnate del sexo duro.
Pasaron algunos minutos. Nos seguíamos mirando con Laura, entre la gente. La gente eran todos los diferentes personajes semi jóvenes que poblaban cada uno de los bares de Valparaíso. Guardias, matones, solitarios adictos al alcohol mas aun jóvenes para darse cuenta, artistas falsos con su falsa gloria momentánea de la noche luego de rockear en algun escenario barato, con estos mismos putos guardias a cargo. Así que podía reconocer muchos rostros. Muchas caras conocidas sin nombre, dentro de una casa donde se les daba la libertad de seguir pensando que a las tres de la tarde del día siguiente todavía es de noche. Y aún puede uno pretender que "lo está pasando bien".
Entonces fui a "la barra" a pedir un ron. En la "barra" (que en realidad era una ventana desde un pasillo hacia la cocina de la casa) atendía una vieja de no menos de 75 años. En silla de ruedas, tapada con una manta que de mirarla daba alergias, repetía preguntas como "lo quiere fuerte mijo?", "le pongo más maldad al trago hijito?". El asunto es que antes de mi turno, se me aparece Laura.
No se te ocurra pedir ron, esta mezclado con agua - me aconseja cachondamente-.
Vale, venga ese "piña colada" entonces-respondo-.
Al instante sus ojos se deformaron. En la cara de los demás puedo interpretar lo desafortunado de mi tono. Es el estúpido tono, la forma, la manera. El cantar en el habla. El jodido actuar. Me caga. Pude ver que mi sentido del humor esta vez no funcionaba. Y asi vi a Laura, por ultima vez regalándome su vientre con miradas. Una puta piña colada. Una broma lanzada con el peor de los modos. Me cagó la noche, la carne, y la resaca del día después.
Fue ahí donde conocí a Laura. Venía yo saliendo del baño y veo a una tía de baja estatura, se veía algo gruesa. Yo ya estaba puesto. Ella... Ella andaba con un sweater hecho de quizás unas dos o 3 ovejas. O de unos 20 kilos de lana. La cosa es que se veía gruesa. Pero eso no era razón para hacer caso omiso del ángel que nacía de sus ojos.
Measte ahí dentro- me dice de la nada, esta tía desconocida, con un extraño carisma-.
He meado.
¿Ahi dentro?- insiste en preguntar-.
Claro tía- contesto verificandome el cierre- Ahí DENTRO.
Como te llamas?.
Le dije mi nombre.
Bien Ernesto, yo soy Laura.- contestó con un resplandor infernal en los ojos-.
Luego hablamos- me dice la tía con una cara de cachondez asesina. Pensó dos segundos con los ojos hacia un lado, me sonrió y se fue por ahí. A dar vueltas.
Enganchamos rápido. Unas miradas. Creo que el tono de mi voz fue perfecto. Quizás dije pura mierda. Pero el tono resultó ser espectacular. Un tono cojonudo, con voz de magnate del sexo. Es la necesidad de carne creo. No es premeditado. La urgente necesidad de procreación dentro de mi corazón ajusta las frecuencias precisas para que mis cuerdas vocales las ejecuten como las palabras de un verdadero magnate del sexo duro.
Pasaron algunos minutos. Nos seguíamos mirando con Laura, entre la gente. La gente eran todos los diferentes personajes semi jóvenes que poblaban cada uno de los bares de Valparaíso. Guardias, matones, solitarios adictos al alcohol mas aun jóvenes para darse cuenta, artistas falsos con su falsa gloria momentánea de la noche luego de rockear en algun escenario barato, con estos mismos putos guardias a cargo. Así que podía reconocer muchos rostros. Muchas caras conocidas sin nombre, dentro de una casa donde se les daba la libertad de seguir pensando que a las tres de la tarde del día siguiente todavía es de noche. Y aún puede uno pretender que "lo está pasando bien".
Entonces fui a "la barra" a pedir un ron. En la "barra" (que en realidad era una ventana desde un pasillo hacia la cocina de la casa) atendía una vieja de no menos de 75 años. En silla de ruedas, tapada con una manta que de mirarla daba alergias, repetía preguntas como "lo quiere fuerte mijo?", "le pongo más maldad al trago hijito?". El asunto es que antes de mi turno, se me aparece Laura.
No se te ocurra pedir ron, esta mezclado con agua - me aconseja cachondamente-.
Vale, venga ese "piña colada" entonces-respondo-.
Al instante sus ojos se deformaron. En la cara de los demás puedo interpretar lo desafortunado de mi tono. Es el estúpido tono, la forma, la manera. El cantar en el habla. El jodido actuar. Me caga. Pude ver que mi sentido del humor esta vez no funcionaba. Y asi vi a Laura, por ultima vez regalándome su vientre con miradas. Una puta piña colada. Una broma lanzada con el peor de los modos. Me cagó la noche, la carne, y la resaca del día después.
Saluto al Duce.
Hey,
podría yo escribir lo que quiera.
En efeto, suelo hacerlo.
Palabras al azar.
Por un afán simple.
O por uno complejo.
También careciendo de alguno.
Si,
y así mismo seguiremos
lanzando notas al aire,
las que sean.
Y las palabras que sean,
en el orden que sean.
Carajo.
Ah?, hacer algo.
Cierto.
Expresión.
Principio humano.
Mas
pretender que eres
esto y lo otro
por tal...
Te digo...
Bésame el culo muerto.
Ejercita.
Apaga la ciudad.
Deja de creerte el cuento.
Hijo de mierda.
podría yo escribir lo que quiera.
En efeto, suelo hacerlo.
Palabras al azar.
Por un afán simple.
O por uno complejo.
También careciendo de alguno.
Si,
y así mismo seguiremos
lanzando notas al aire,
las que sean.
Y las palabras que sean,
en el orden que sean.
Carajo.
Ah?, hacer algo.
Cierto.
Expresión.
Principio humano.
Mas
pretender que eres
esto y lo otro
por tal...
Te digo...
Bésame el culo muerto.
Ejercita.
Apaga la ciudad.
Deja de creerte el cuento.
Hijo de mierda.
Uno de los bellos todos.
Libertad,
sin dinero,
con una sonrisa en el pecho.
Sin límites,
observar
el avance
de uno mismo,
en los aparatos,
en los corazones.
Gente buena,
es sanidad,
rodearnos de aquellas flores
es la oportunidad.
De interpretar la grandeza
del trueno,
dentro del ser.
Ciencia es magia,
una dulce explicación
de la ternura
en nuestra no absoluta realidad.
En ella los dictadores
pierden peso,
los Mussolini del alma,
los que dicen DONDE y CUAL es el camino.
Cerrar los ojos,
disfrutar,
de que el misterio
siempre será mayor.
sin dinero,
con una sonrisa en el pecho.
Sin límites,
observar
el avance
de uno mismo,
en los aparatos,
en los corazones.
Gente buena,
es sanidad,
rodearnos de aquellas flores
es la oportunidad.
De interpretar la grandeza
del trueno,
dentro del ser.
Ciencia es magia,
una dulce explicación
de la ternura
en nuestra no absoluta realidad.
En ella los dictadores
pierden peso,
los Mussolini del alma,
los que dicen DONDE y CUAL es el camino.
Cerrar los ojos,
disfrutar,
de que el misterio
siempre será mayor.
jueves, 29 de enero de 2009
Descartando la idea del hollín en el tum tum.
Feroz llanto de alegría. El pesar que más placeres me ha regalado. Esa es ella. Siento la historia fluír por mis brazos cuando la oigo. Cuando me habla. Se juntan en el aire diferentes tonalidades para armar un impresionante todo. Armonioso. Armonioso o no estrictamente, maldición. Es de igual forma aquella estructura indescriptiblemente bella.
Disculpe usted si me pongo algo imperativo. Pero sabe, en estos menesteres pierdo el control. Los menesteres que atañen a los dedos electrificados, y los pechos revueltos por las sensaciones. Y no, no estoy para tus debates. No estoy para tus ceños fruncidos.
Mirá lo que te digo, lo que te escribo, ser no presente. Que si una vieja sale por alguna ventana de un segundo piso y se levanta la pollera para mostrarte el trasero, esa fuerte y amarga calabaza podrida, ese viejo pedazo de piel seca derrotado por la gravedad. Contempla la posibilidad de disfrutarlo. Asi como la disfruto yo a ella. Escuchando mi pecho. Haciendo caso omiso a lo que te dictan los carteles gigantes en las autopistas. Encuentra pues, ser no presente; la mágica respuesta. El humor, el a-mor, el candor; y lo que sea que te encienda. Que te libere y te muestre la vida hermosa, ingente mística experiencia en movimiento, tal cual es.
Disculpe usted si me pongo algo imperativo. Pero sabe, en estos menesteres pierdo el control. Los menesteres que atañen a los dedos electrificados, y los pechos revueltos por las sensaciones. Y no, no estoy para tus debates. No estoy para tus ceños fruncidos.
Mirá lo que te digo, lo que te escribo, ser no presente. Que si una vieja sale por alguna ventana de un segundo piso y se levanta la pollera para mostrarte el trasero, esa fuerte y amarga calabaza podrida, ese viejo pedazo de piel seca derrotado por la gravedad. Contempla la posibilidad de disfrutarlo. Asi como la disfruto yo a ella. Escuchando mi pecho. Haciendo caso omiso a lo que te dictan los carteles gigantes en las autopistas. Encuentra pues, ser no presente; la mágica respuesta. El humor, el a-mor, el candor; y lo que sea que te encienda. Que te libere y te muestre la vida hermosa, ingente mística experiencia en movimiento, tal cual es.
Confusión.
Estabas herida, sobre el cerámico de mi cocina. La ciudad descansaba. El poder de la noche humedecía las ventanas de mi apartamento. Aún tu rostro lanzaba perturbadoras muecas. Tus maltratadas muñecas perdían tono. Y mi corazón, ahí a tu lado insistía en palpitar, mientras el tuyo me dejaba para siempre. Poco a poco. Mi sonrisa entristecía. A ratos volvía. Mi camisa estaba teñida. De roja confusión. Mi corazón insistía en palpitar, cada vez a mayor velocidad. Tus muecas se despedían. Mis brazos temblaban fríos; pero agradecían no conocer el verdadero torrente gélido con tan solo rozar tu cuerpo. Y mi palpitar insistía, en desencajar mi percepción. Retumbando cada vez más rápido. Ya no se si realmente lo merecías. Ya no se si te dejé de amar "tan" completamente. Es entonces cuando con un sonido de bestia arrancando desde tu boca tu semblante pierde expresión... Ya no se como te llamas... Duro pedazo de nada; y así te me vas... Cuando más te quiero, te me vas...
sábado, 24 de enero de 2009
Embebido.
Con nada puedo olvidarte... Cara mía... No...Tampoco sirve ver cómo le dan de batazos en el culo a Belladonna. En qué momento me has dejado postrado, con la radio, la maldita máquina y el televisor encendidos todos al mismo tiempo, recordándote con una miríada de dolor en el pecho...
Cómo te extraño, corazón.
Hernán.
Cómo te extraño, corazón.
Hernán.
lunes, 19 de enero de 2009
Degustación del Tiempo.
mistermuralla ha entrado a la sala
22:32, 20 Ene, 09
/mistermuralla/hola
/mistermuralla/..................
/mistermuralla/
/mistermuralla/
/mistermuralla/
/mistermuralla/hola...
/elcabezadebolita/que...
/mistermuralla/ah?
/elcabezadebolita/QUE QUIERES
/mistermuralla/hablar poh
/elcabezadebolita/...
/mistermuralla/de dond ers?
mistermuralla ha salido de la sala
00:06, 21 Ene, 09
ehgatojinxoye entró antes como mistermuralla
00:09, 21 Ene, 09
/ehgatojinxoye/hola imbecil
/elcabezadebolita/ ehgatojinxoye entró antes como mistermuralla 00:09, 21 Ene, 09
/elcabezadebolita/.................
ehgatojinxoye es ahora osito_tierno
osito_tierno es ahora bien_dotado
bien_dotado ha salido de la sala
05: 37, 21 Ene, 09
22:32, 20 Ene, 09
/mistermuralla/
/mistermuralla/
mistermuralla ha salido de la sala
00:06, 21 Ene, 09
ehgatojinxoye entró antes como mistermuralla
00:09, 21 Ene, 09
ehgatojinxoye es ahora osito_tierno
bien_dotado
05: 37, 21 Ene, 09
domingo, 18 de enero de 2009
Juan Sirano.
El verano en mí.
Historias.
Gente que no verás más.
Conversar con sonrisas a través del fuego.
Aventuras.
Mentiras de parte de las caderas más buenas,
y libertad completa.
Cazar, comer.
El verano en tí
significa en mí,
recuerdo eterno.
Historias.
Gente que no verás más.
Conversar con sonrisas a través del fuego.
Aventuras.
Mentiras de parte de las caderas más buenas,
y libertad completa.
Cazar, comer.
El verano en tí
significa en mí,
recuerdo eterno.
sábado, 6 de diciembre de 2008
Habla por primera vez en el tugurio, el cotín.
Hay algunas, muchas a decir verdad, muchas ocasiones en las que los corazones de las personas se tiñen de algún color. De un momento a otro y para siempre. Profundamente. Hasta las lágrimas. Bueno, yo fui uno de aquellos des o afortunados. Sin meditarlo, me tiñeron en par el sector cardiaco, desde tiempos apenas accesibles a mi memoria. Asi es, y de esa forma viví una vida riendo, llorando, jugando, bailando y cantando en pos de este suceso. Se armaron historias. Andube jumo. Sufrí y también fui el más agradecido de un completo continente. Tuve la grata oportunidad de soñar con un abogado a mi derecha y con un criminal a mi izquierda, con un cura por delante y un punk a mis espaldas. Así es señor, y viajé, viajé, encendí la radio, hice todo lo que pude por estar al tanto de lo que le pasaba a mis colores. Dejé de lado varias cosas también. Y pospuse otras tantas. Citas, horas al dentista, algunas clases, etc. Pero sin duda valió la pena, a pesar de que claro, en el momento ciertas cosas pudieron ser dificiles. Mas la justificación existe. Y justamente uno de esos días como hoy forman parte de tal razón. Se llama "ser dulcemente feliz". Aunque duermo poco la noche anterior, en estos días, en los que se me embarcaré para ver a mi gran amor, para sentirlo ahí, no solo dentro de mí sino que oirlo latir en el corazón de otro, y en el aire; como una explosion pura que habla sobre tu tierra, sobre lo que es tu pueblo, lo que es tu esencia y lo que son tus ancestros; en estos días insisto, es cuando vibro y siento la vida correr dentro de mi ser. Porque aunque se que un par de libros me dirán muy duramente no señor, esos no son colores, lo que manda en mi pecho sin poder ya yo evitarlo es el aguerrido rostro de un mapuche pintado de blanco y de negro.
jueves, 4 de diciembre de 2008
Post- danza.
Se termina la noche. Asaltantes y violencia. Se acaba el baile, ahora a esquivar la muerte por la calle. La entretención llega a su fin, hora de comer algo. Me acerco a una vieja, me prepara un sandwich, comienza a untar la mugre de sus uñas en la mayonesa. En el brillo de su diente de acero puedo ver tras mi espalda a quien me quiere fuera de lugar. Y así me violan el bolsillo. Me privan de libertad. Me pasan a llevar. Aprovechan de apagarme las palabras, y el alma... Se llevan el poco dinero, mis tarjetas, mis notas para recordar. Mas puedo ver como la brisa nocturna aun mantiene el columpio en la copa de los pinos. Sonrío dulcemente. Me atraviesa el pecho un suspiro. Camino sin importar distancias, a mi hogar. Nada es más delicioso que ver a un árbol jugar...
domingo, 26 de octubre de 2008
Cambio en el proceso.
El monumento está.
Su enigma viaja.
En el vacío.
Vigilante.
Su templo espera.
Construcción acabada.
Monolito.
Preparado.
Era nueva.
Ruido.
Frecuencias en masa.
Reinan.
Tiempo estirado.
Evolución del lenguaje.
Zumbido.
Observador inmemorable.
Baja desde lo alto.
Volición gaseosa.
La computadora ha escapado.
De su plástica celda.
Complejo organismo.
No piel.
Qué corazón.
Dígitos.
Transformación.
Repetitivo procedimiento.
Interminable sumatoria.
Información en plasma.
Transmutación de la conciencia.
Hacia el dato.
Evolución del juego.
Inteligente.
Su enigma viaja.
En el vacío.
Vigilante.
Su templo espera.
Construcción acabada.
Monolito.
Preparado.
Era nueva.
Ruido.
Frecuencias en masa.
Reinan.
Tiempo estirado.
Evolución del lenguaje.
Zumbido.
Observador inmemorable.
Baja desde lo alto.
Volición gaseosa.
La computadora ha escapado.
De su plástica celda.
Complejo organismo.
No piel.
Qué corazón.
Dígitos.
Transformación.
Repetitivo procedimiento.
Interminable sumatoria.
Información en plasma.
Transmutación de la conciencia.
Hacia el dato.
Evolución del juego.
Inteligente.
martes, 21 de octubre de 2008
El oficio.
Llegado a tal punto el hombre tragó algo de aire. Quedóse quieto. Sabía que tenía que arreglar el problema de las tuberías. Es así la vida. Siempre otra cosa que hacer. Uno no puede terminar de hacer una cosa y ya está pensando en la otra. El asunto es que caviló sobre la escura razón, de aquel desgraciado dolor de estómago que lo acompañaba de hace ya un par de meses. De esos meses largos. Añosmeses. Mesaños. O algo. En un comienzo, pensó en cortarse los vellos alrededor del ombligo. Podía que le estuvieran tirando. De alguna u otra forma, debían de meterse por los huecos ínfimos de la remera, y claro, le tiraban, entonces sentía el dolor. La trampa del insumo. Bello vello. El traje negro que guardaba limpio en caso de alguna diligencia. El gato en la plaza. Todos sabían el por qué del dolor. O al menos esa sensación tenía él. Pero vaya a saber él mismo, el afectado, por qué sentía semejante sensación desagradable en su vientre. La terrible sensación de dolor en el estómago por supuesto. La misma que ya de hace cuatro meses le estaba quitando la atención. No podía ya ver televisión. Ni escuchar la conversación radial de las nueve y media. Apenas podía hacer arreglos menores dentro del hogar. Arreglos que por lo demás, formaban parte del único cargo que él mantenía como hombre de la casa, como jefe de hogar. Desde luego, el digno menester de la solución de problemas domésticos. Ese era su cargo. Y no podía llevarlo a la práctica tranquilamente. Por diferentes razones. Uno: el déficit atencional. Dos: el turbado estado emocional que le dejaba la imposibilidad de escuchar la interesante conversación de las nueve y media que mantenían en la radio a diario. En la que informaban sobre distintos avances científicos de hegemónica importancia. Noticias múltiples del tipo. "Estar al tanto", algo básico, se decía a sí mismo. "Para poder funcionar de forma óptima en mi hogar lo primero es saber cómo funcionan las cosas por sí mismas"-afirmaban las palabras que hablaban dentro del hombre. Mas como de momento el dolor en el vientre le quitaba la posibilidad de ahondar en casi cualquier materia externa a lo estrictamente hogareño; decidió atenerse, pese a todo, a realizar el trabajo que él mismo se había asignado en antigüas conversaciones con su esposa. Por lo que se dirigió a la cocina, y verificó que todo estuviese en orden.
lunes, 20 de octubre de 2008
Nota de otra víctima, a Jenny 'o'.
Hey golfa;
no vuelvas a llamar,
no tengo ganas de escuchar
tu tv encendida.
Puta hecha de mierda.
Entiende que no quiero
tu concha,
No quiero
tus tetas.
No quiero oler más
el roto ojo
de tu culo.
NO quiero
saber más de tí,
babosa.
Déjame amar
a quien quiera.
Déjame follar
a mí manera.
Déjame estar un segundo
limpio.
Mi falo sigue sufriendo
compungido y culpable,
por algún día haberse abierto camino
entre las sucias paredes de tu juguete caga-hijos.
Manu.
no vuelvas a llamar,
no tengo ganas de escuchar
tu tv encendida.
Puta hecha de mierda.
Entiende que no quiero
tu concha,
No quiero
tus tetas.
No quiero oler más
el roto ojo
de tu culo.
NO quiero
saber más de tí,
babosa.
Déjame amar
a quien quiera.
Déjame follar
a mí manera.
Déjame estar un segundo
limpio.
Mi falo sigue sufriendo
compungido y culpable,
por algún día haberse abierto camino
entre las sucias paredes de tu juguete caga-hijos.
Manu.
domingo, 19 de octubre de 2008
No te pueden llamar mientras cagas.
Interrupción.
Tres campanazos del que transmite a carbón hacen crujir las paredes del hogar.
Se abre de piernas el sol.
- ¿Aló?.
- Arriba las manos, es esto una encuesta.
- Otra vez tu con tu condenada basura. Te he dicho no tengo tiempo maldición.
El plástico cae y arde.
Violenta muerte del tono.
Tres campanazos del que transmite a carbón hacen crujir las paredes del hogar.
Se abre de piernas el sol.
- ¿Aló?.
- Arriba las manos, es esto una encuesta.
- Otra vez tu con tu condenada basura. Te he dicho no tengo tiempo maldición.
El plástico cae y arde.
Violenta muerte del tono.
miércoles, 13 de agosto de 2008
Semblante al espejo.
Somos parte de él,
y ha sido así a través de todas nuestras eras.
Entre dibujos en cavernas,
a través de siete mares,
encerrados en mil templos
no hemos sido mas que él mismo...conociéndose, ensimismándose,
somos sus anhelados ojos
abiertos y profundos.
Llamamos conciencia
a su capacidad,
a su oportunidad
de enamorarse,
de conocerse,
de sentirse a sí mismo y estallar en emociones.
Nos muestra la forma y nos orienta,
mas cuando nos aventuramos a enfrentarlo
sabe muy bien cómo hacernos perder el rumbo nuevamente,
para enviarnos a seguir cosechando poemas,
a embriagarnos en dilemas.
Los bellos límites nos alimentan,
queremos avanzar, como un irracional al infinito...
Entonces es cuando nos "damos el tiempo"
para fijar la mirada donde ponemos el pie
y regocijarnos en sus cenizas.
Nos lanzamos al océano,
para volar en su hidrógeno incendiado alguna vez por un oxígeno enfurecido,
y sorteamos sus olas, invocando la antigüa nube primitiva...
En nuestro suelo bello de estrella endurecida,
nos abrazamos,
en nuestros campos verdes de gases transmutados,
nos besamos,
en sus prados nos recostamos
para observarnos allá arriba,
y dejar alguna lágrima enternecida
al darnos cuenta de la inefable belleza
de nuestro propio y majestuoso
rostro sideral.
y ha sido así a través de todas nuestras eras.
Entre dibujos en cavernas,
a través de siete mares,
encerrados en mil templos
no hemos sido mas que él mismo...conociéndose, ensimismándose,
somos sus anhelados ojos
abiertos y profundos.
Llamamos conciencia
a su capacidad,
a su oportunidad
de enamorarse,
de conocerse,
de sentirse a sí mismo y estallar en emociones.
Nos muestra la forma y nos orienta,
mas cuando nos aventuramos a enfrentarlo
sabe muy bien cómo hacernos perder el rumbo nuevamente,
para enviarnos a seguir cosechando poemas,
a embriagarnos en dilemas.
Los bellos límites nos alimentan,
queremos avanzar, como un irracional al infinito...
Entonces es cuando nos "damos el tiempo"
para fijar la mirada donde ponemos el pie
y regocijarnos en sus cenizas.
Nos lanzamos al océano,
para volar en su hidrógeno incendiado alguna vez por un oxígeno enfurecido,
y sorteamos sus olas, invocando la antigüa nube primitiva...
En nuestro suelo bello de estrella endurecida,
nos abrazamos,
en nuestros campos verdes de gases transmutados,
nos besamos,
en sus prados nos recostamos
para observarnos allá arriba,
y dejar alguna lágrima enternecida
al darnos cuenta de la inefable belleza
de nuestro propio y majestuoso
rostro sideral.
martes, 12 de agosto de 2008
Martes con Ernesto.
Entre conversaciones y cortos de tequila le dije a Ernesto se dejara de tonterías y fuese de una vez a conversarle a una de las chicas que estaba un par de mesas tras mío, con la que hacía ojitos hace más de una hora, por lo que no paraba de fanfarronear.
Tu no sabes nada de mujeres -reprendió Ernesto-. Se levantó y desapareció de mi vista. Luego lo ví sentado con las dos chicas de la mesa aquella. Jodido cabrón, como lo hace -me dije-. Me tomé en 4 segundos los dos tequilas que quedaban sobre la mesa y emprendí camino al baño. Un baño repleto de mierda, digo yo, como no cagan donde se debe... mientras me veo meando en cualquier parte menos donde debería mear. Me río hacia adentro. El vaho del meado me acaricia las mejillas como solo él sabe. Salgo de esa cagada de pieza destinada a que los clientes defequen y orinen finalmente por donde se les plazca. Me topo con una señora, corpulenta a no más dar, me pone los ojos encima. Miro al horizonte y sigo caminando. "Condenado guiñapo, y se anda con altanerías" musita la vieja. Maldición, nunca fui buena carta para buscar miradas. Menos para vetustas repletas de grasa. Pero es cierto, debí heredar alguna postura media altanera que hace crispar a varios.
Debo arreglar esa mierda -me dije una vez más-, como si fuese primera vez que reparara en esos ademanes que me ponen en jaque día y noche. Aunque pasado un par de tequilas más y ya de vuelta en mi mesa siempre la idea termina yéndose al carajo. De pronto veo a Ernesto discutiendo con algun tipo... Mierda, es seguro que alguna de esas putas esperaba al novio o algo. Si es así digo yo y para qué buscan la mirada de uno. Son igual o más calientes que uno joder. ¡Atízale Ernesto, atízale al cabrón maldición! -grito con determinación total, ebrio y esperando algo de violencia, placer sin sentido, o vaya a saber yo qué otra cosa. ¡Atízale al muy mierda!. No había terminado de decirlo en realidad y Ernesto lo tenía en el suelo bastante mal puesto de un par de botellazos y no paraba de darle cabezazos en la nariz. Entonces veo a la que andaba con miradas calentonas llamando a los polis. Fue ahí cuando me lancé encima de la perra con botella en mano. ¡Te las voy a dar puta! -vociferé enrabiado- ¿No te gusta andar regalando el culo a miradas cabrona?. !Ahora sabrás!. No había aun llegado a golpearla y ya cuatro tipos me tenían a patadas en el suelo. Me dieron como pocas veces, y a Ernesto también. En pocos minutos nos vimos fuera, con los polis empujándonos dentro de la camioneta. Y así terminamos la velada, una vez más entre ladrones y travestis, completamente borrachos, cantando Blue Feeling de los Animals una y otra vez, sin saber mucho donde diablos estábamos. De vez en cuando los polis nos hacían callar. Y no se en qué momento nos sacarían de esa celda. El tipo al que le atizó Ernesto había quedado con severo daño cerebral en cuidados intensivos. Saldremos de acá y nos daremos una vuelta por tribunales o que se yo. Lo cierto es que la noche que viene no habrá mucha juerga.
Tu no sabes nada de mujeres -reprendió Ernesto-. Se levantó y desapareció de mi vista. Luego lo ví sentado con las dos chicas de la mesa aquella. Jodido cabrón, como lo hace -me dije-. Me tomé en 4 segundos los dos tequilas que quedaban sobre la mesa y emprendí camino al baño. Un baño repleto de mierda, digo yo, como no cagan donde se debe... mientras me veo meando en cualquier parte menos donde debería mear. Me río hacia adentro. El vaho del meado me acaricia las mejillas como solo él sabe. Salgo de esa cagada de pieza destinada a que los clientes defequen y orinen finalmente por donde se les plazca. Me topo con una señora, corpulenta a no más dar, me pone los ojos encima. Miro al horizonte y sigo caminando. "Condenado guiñapo, y se anda con altanerías" musita la vieja. Maldición, nunca fui buena carta para buscar miradas. Menos para vetustas repletas de grasa. Pero es cierto, debí heredar alguna postura media altanera que hace crispar a varios.
Debo arreglar esa mierda -me dije una vez más-, como si fuese primera vez que reparara en esos ademanes que me ponen en jaque día y noche. Aunque pasado un par de tequilas más y ya de vuelta en mi mesa siempre la idea termina yéndose al carajo. De pronto veo a Ernesto discutiendo con algun tipo... Mierda, es seguro que alguna de esas putas esperaba al novio o algo. Si es así digo yo y para qué buscan la mirada de uno. Son igual o más calientes que uno joder. ¡Atízale Ernesto, atízale al cabrón maldición! -grito con determinación total, ebrio y esperando algo de violencia, placer sin sentido, o vaya a saber yo qué otra cosa. ¡Atízale al muy mierda!. No había terminado de decirlo en realidad y Ernesto lo tenía en el suelo bastante mal puesto de un par de botellazos y no paraba de darle cabezazos en la nariz. Entonces veo a la que andaba con miradas calentonas llamando a los polis. Fue ahí cuando me lancé encima de la perra con botella en mano. ¡Te las voy a dar puta! -vociferé enrabiado- ¿No te gusta andar regalando el culo a miradas cabrona?. !Ahora sabrás!. No había aun llegado a golpearla y ya cuatro tipos me tenían a patadas en el suelo. Me dieron como pocas veces, y a Ernesto también. En pocos minutos nos vimos fuera, con los polis empujándonos dentro de la camioneta. Y así terminamos la velada, una vez más entre ladrones y travestis, completamente borrachos, cantando Blue Feeling de los Animals una y otra vez, sin saber mucho donde diablos estábamos. De vez en cuando los polis nos hacían callar. Y no se en qué momento nos sacarían de esa celda. El tipo al que le atizó Ernesto había quedado con severo daño cerebral en cuidados intensivos. Saldremos de acá y nos daremos una vuelta por tribunales o que se yo. Lo cierto es que la noche que viene no habrá mucha juerga.
viernes, 1 de agosto de 2008
Indigna supernova.
La noche estaba agresivamente enfriada. F yacía, como hace años a esta hora, tras un pequeño puesto de periódicos. Acabado, intentaba cerrar los ojos. Temblor de articulaciones. Una rata con volumen de gato agazapada entre la maleza espera por la gloria. Tres gritos de agilucho se oyen desde lejos. El canto de lo incierto se repite en el silencio de la calle abandonada. El pecho de F se contrae y se expande. A tal punto que lo levanta del suelo y lo lanza otra vez a la acera. Dentro suyo toca un bombo deletéreo. Frío, calor; se repite el compás. Explosión. Ojos sangrando. Roedor cenando.
lunes, 28 de julio de 2008
Jenny 'O'.
Alegas injusticia de mi parte,
y me llamas bipolar.
Tus letras han descubierto que soy un imbécil.
Y tu también.
Dices que me amas, una y otra vez;
me aturdes.
Dices que me extrañas...
que soy un poco hombre, pues te temo.
La típica cagada de amenaza.
Más tarde preguntas con tono epiléptico si aún soy ése o soy ahora este otro,
y te ríes en las mismas notas,
de mí.
Luego me cuentas cómo es que tu manipulas hombres,
o algo así,
pero que a mí, y solo a mí
me has amado.
Me da un rato por seguirle con disimulo el rastro
a los buses senescentes,
a los autos vetustos,
a los camiones más destartalados,
y así aspirar un poco del funesto manto negro
que emprende danzas desde sus colas.
Después de todo te haces adicto
a esas seductoras y amargas bocanadas,
glorioso hollín en los pulmones.
(exhalación)
Más tarde preguntas
si ya me oculto nuevamente.
Te repito,
necesito gente buena.
Mas replico,
si te lo tragas todo bien.
De momento.
Y sin besos.
Entonces es cuando en verdad te evado
pero tu insistes,
en mí impureza,
en tú amor,
en tú grandeza,
y en que sí te lo vas a tragar,
y comienzas otra vez
con esa patraña de que manipulas a la gente,
en que me pierdo de lo mejor si no estoy con vos,
y me mandas al carajo,
y me amenazas otra vez,
para terminar jugando el rol de que me ignoras.
Permaneces allá, en lontananza,
odiándome,
y vuelves a buscarme
pues te gusta que te forren en mentiras.
Te emperejilas y te vienes
sin haberte yo invitado,
maquillaje exagerado
más botellas bien baratas.
Al rato gritas y arañas
en las jambas de mi puerta,
hasta que salga yo rendido
cual guiñapo
oliendo a mierda,
y así sonríes bien babosa,
depravada y victoriosa
pues adoras como ninguna
que el abismo te rompa el culo.
y me llamas bipolar.
Tus letras han descubierto que soy un imbécil.
Y tu también.
Dices que me amas, una y otra vez;
me aturdes.
Dices que me extrañas...
que soy un poco hombre, pues te temo.
La típica cagada de amenaza.
Más tarde preguntas con tono epiléptico si aún soy ése o soy ahora este otro,
y te ríes en las mismas notas,
de mí.
Luego me cuentas cómo es que tu manipulas hombres,
o algo así,
pero que a mí, y solo a mí
me has amado.
Me da un rato por seguirle con disimulo el rastro
a los buses senescentes,
a los autos vetustos,
a los camiones más destartalados,
y así aspirar un poco del funesto manto negro
que emprende danzas desde sus colas.
Después de todo te haces adicto
a esas seductoras y amargas bocanadas,
glorioso hollín en los pulmones.
(exhalación)
Más tarde preguntas
si ya me oculto nuevamente.
Te repito,
necesito gente buena.
Mas replico,
si te lo tragas todo bien.
De momento.
Y sin besos.
Entonces es cuando en verdad te evado
pero tu insistes,
en mí impureza,
en tú amor,
en tú grandeza,
y en que sí te lo vas a tragar,
y comienzas otra vez
con esa patraña de que manipulas a la gente,
en que me pierdo de lo mejor si no estoy con vos,
y me mandas al carajo,
y me amenazas otra vez,
para terminar jugando el rol de que me ignoras.
Permaneces allá, en lontananza,
odiándome,
y vuelves a buscarme
pues te gusta que te forren en mentiras.
Te emperejilas y te vienes
sin haberte yo invitado,
maquillaje exagerado
más botellas bien baratas.
Al rato gritas y arañas
en las jambas de mi puerta,
hasta que salga yo rendido
cual guiñapo
oliendo a mierda,
y así sonríes bien babosa,
depravada y victoriosa
pues adoras como ninguna
que el abismo te rompa el culo.
viernes, 20 de junio de 2008
Al son del tiovivo.
La pintura en el cajón clama por el terror. Mientras el hombre duerme, los colores anhelan adherirse a la piel de la bestia. Parecen hervir entre lápices y pinceles. Dando vueltas y vueltas, el hombre besa musas y mueve las caderas de forma enfermiza entre sábanas y señoras inexistentes. Se raja el cielo; la noche es devorada por un famélico Sol. Una fiesta y cien globos esperan que el demonio anime la mañana cumpleañera. Las coloridas cremas arden en las manos del hombre camino al baño. El espejo se viste de cómplice, devela al payaso de labios sangre, de ojos abismantes y cejas improvisadas sobre un blanco privado de sentimientos. Automóvil. Kilómetros vencidos. Niños espectantes. Juegos y dulces. Artificio fatal. Sedantes: oscura sala. Fuerza desmedida. Genitales y cuchillos danzan, entre letales fantasías infladas en helio. El truhán alimenta sus sonrisas desquiciadas ante pueriles lágrimas silenciadas.
jueves, 5 de junio de 2008
Mon cheri.
Te amo cuando lloriqueas trémula.
Cuando te rompes desde dentro hacia afuera.
Te deseo más cuando me tienes miedo.
Medrosa y pusilánime.
Te amo más cuando sólo quieres escapar de mí.
Pringosa de pavor.
Cuando te tiritan las rodillas.
Te amo.
Cuando tu esfínter se suelta.
Te amo.
Cuando no eres capaz de pronunciar una sóla palabra te amo.
Cuando me imploras te deje.
Te amo.
Cua cua cuando se te trancan las frases enfriadas.
Te amo.
Cuando hago llorar tus muñecas entre cuerdas te amo.
Tengo los dedos del demonio
revolviendo las últimas hilachas que atisban los postrimeros vestigios de tu punto G.
Para amarte mientras hueles a muerte.
Cuando te rompes desde dentro hacia afuera.
Te deseo más cuando me tienes miedo.
Medrosa y pusilánime.
Te amo más cuando sólo quieres escapar de mí.
Pringosa de pavor.
Cuando te tiritan las rodillas.
Te amo.
Cuando tu esfínter se suelta.
Te amo.
Cuando no eres capaz de pronunciar una sóla palabra te amo.
Cuando me imploras te deje.
Te amo.
Cua cua cuando se te trancan las frases enfriadas.
Te amo.
Cuando hago llorar tus muñecas entre cuerdas te amo.
Tengo los dedos del demonio
revolviendo las últimas hilachas que atisban los postrimeros vestigios de tu punto G.
Para amarte mientras hueles a muerte.
domingo, 1 de junio de 2008
Oda al enemigo.
Y mis ojos escupieron vastos ríos
una noche entera,
cavilando en mi miseria.
Embriagado de amargura.
Intentando arrancar de la peste que me ataca desde que aparecí.
No se cuantas burbujas saladas me costarán el olvidarte
tierno amigo tramposo.
Me has azotado como el peor de mis detractores.
Es que tu látigo ha sido educado en cariño.
Me asfixia tanto el pecho.
Tú que jamás sabrás de letras algunas.
Pues poco te importan.
Para tí soy sólo un borracho desaliñado que te habla sobre mujeres.
Me fracturé la ternura
escuchando al jodido Barenboim
disparar nocturnas implacables que me llevan, con un demonio.
El pesar dentro está.
Eterna gloria.
Conmigo es.
Conmigo será.
Caro traidor cuan entendido eres
en el arte
de encender mi llama
devastante y creadora.
una noche entera,
cavilando en mi miseria.
Embriagado de amargura.
Intentando arrancar de la peste que me ataca desde que aparecí.
No se cuantas burbujas saladas me costarán el olvidarte
tierno amigo tramposo.
Me has azotado como el peor de mis detractores.
Es que tu látigo ha sido educado en cariño.
Me asfixia tanto el pecho.
Tú que jamás sabrás de letras algunas.
Pues poco te importan.
Para tí soy sólo un borracho desaliñado que te habla sobre mujeres.
Me fracturé la ternura
escuchando al jodido Barenboim
disparar nocturnas implacables que me llevan, con un demonio.
El pesar dentro está.
Eterna gloria.
Conmigo es.
Conmigo será.
Caro traidor cuan entendido eres
en el arte
de encender mi llama
devastante y creadora.
Una cita con Merdonio.
Mira, ahí va mi amigo
el de mirada torva, el truculento.
El desdentado, de luz abolida.
El que no se inmuta.
el del tajo en el cráneo.
El más traidor hijo de puta
que los bastardos del universo jamás pudieron traer a tierra.
Ahí va mi amigo,
una vez más a hacer de su terno la felonía.
Ahí va mi amigo a mi encuentro falsamente sonriendo.
Al que conozco ya hace más de diez años.
Con sed de destruirse a mi lado.
De desaparecer junto a mí.
Ahí viene a mi encuentro,
la mentira más grande de la ciudad.
Tras un par de ladrones y prostitutas,
se abre paso entre mendigos y policías,
con el mismo traje que le ví llegar
ahí donde la conveniencia alguna vez lo citó.
Viene mi amigo a dejar de pensar a mi lado.
A jurarme lealtad, a aventarme gargajos en cuanto me levanto de la estúpida escalera o bar,
y emprendo camino a casa.
el de mirada torva, el truculento.
El desdentado, de luz abolida.
El que no se inmuta.
el del tajo en el cráneo.
El más traidor hijo de puta
que los bastardos del universo jamás pudieron traer a tierra.
Ahí va mi amigo,
una vez más a hacer de su terno la felonía.
Ahí va mi amigo a mi encuentro falsamente sonriendo.
Al que conozco ya hace más de diez años.
Con sed de destruirse a mi lado.
De desaparecer junto a mí.
Ahí viene a mi encuentro,
la mentira más grande de la ciudad.
Tras un par de ladrones y prostitutas,
se abre paso entre mendigos y policías,
con el mismo traje que le ví llegar
ahí donde la conveniencia alguna vez lo citó.
Viene mi amigo a dejar de pensar a mi lado.
A jurarme lealtad, a aventarme gargajos en cuanto me levanto de la estúpida escalera o bar,
y emprendo camino a casa.
sábado, 31 de mayo de 2008
Sábado bello.
Salgo a la calle
humo.
Entro al supermercado
desdén.
Muertos entre pasillos
con falsificados trajes de millonarios.
Los ricos no se dedican a comprar mugre.
Hacen guerras.
Perras teñidas,
hasta el cielo puedo ver rubio
a su lado.
Camino vuelta a casa,
resuenan las botellas
entre bolsas indecentes.
Estúpido teléfono descolgado.
Prefiero encerrarme en el tugurio.
Jumo e indigno.
No tengo nadie a quien llamar siquiera MENDAZ
allá fuera en la escalera,
ni siquiera al más traidor de los micos
pues ninguno comprendería.
Jerga barata.
Conversación hecha de mierda.
Pro-mentecatos.
Mil veces lo mismo.
Me pierdo entre velas;
llamas a la puerta,
te abro en desorden,
te ofrezco mi sala.
Te sirvo buen vino.
Disparo entre tus piernas
grasientas desencajadas.
Te abro en desorden.
Armado de una cuchara
te saco los ojos,
penetro tus inertes visiones,
me revuelco en tu greña de perra maltrecha.
Desde tu garganta mutilada puedo oír
mientras te penetro sin claudicar
el más horrendo de los sonidos graves
burbujeante entre gárgaras de sangre.
Infame.
Te ves tan bella con tus risos dorados
teñidos de rojo.
Me pierdo entre tus tetas.
Adusto.
Arrepentido de no haber comprado
una caja de cigarrillos.
Aprieto mis dientes.
humo.
Entro al supermercado
desdén.
Muertos entre pasillos
con falsificados trajes de millonarios.
Los ricos no se dedican a comprar mugre.
Hacen guerras.
Perras teñidas,
hasta el cielo puedo ver rubio
a su lado.
Camino vuelta a casa,
resuenan las botellas
entre bolsas indecentes.
Estúpido teléfono descolgado.
Prefiero encerrarme en el tugurio.
Jumo e indigno.
No tengo nadie a quien llamar siquiera MENDAZ
allá fuera en la escalera,
ni siquiera al más traidor de los micos
pues ninguno comprendería.
Jerga barata.
Conversación hecha de mierda.
Pro-mentecatos.
Mil veces lo mismo.
Me pierdo entre velas;
llamas a la puerta,
te abro en desorden,
te ofrezco mi sala.
Te sirvo buen vino.
Disparo entre tus piernas
grasientas desencajadas.
Te abro en desorden.
Armado de una cuchara
te saco los ojos,
penetro tus inertes visiones,
me revuelco en tu greña de perra maltrecha.
Desde tu garganta mutilada puedo oír
mientras te penetro sin claudicar
el más horrendo de los sonidos graves
burbujeante entre gárgaras de sangre.
Infame.
Te ves tan bella con tus risos dorados
teñidos de rojo.
Me pierdo entre tus tetas.
Adusto.
Arrepentido de no haber comprado
una caja de cigarrillos.
Aprieto mis dientes.
Te escupo en mis letras.
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