A mar libre,
A mar sin hora.
Amar sin pensar.
Amar-madrugar.
Amar cocinando.
Amar desnudos,
amar sobre el arena,
amar hambrientos,
amar durmiendo días enteros.
Amar sintiendo,
amar tocando,
amar hablando,
amar besando.
jueves, 23 de abril de 2009
jueves, 16 de abril de 2009
Dolido amor eterno.
Ese día fue diferente. No todo iba a terminar tan bello como de costumbre. Luego de nuestra cita tierna y perfecta te callaste un momento. No... Te silenciaste por una eternidad... Sentí el infinito insertado en solo una cuadra. En 35 pasos fueron civilizaciones completas que nacieron y llegaron a su fin, no una, sino mil veces. Y mi corazón fue desintegrado en la imperceptible grandeza, entre un momento y otro. Todo había ido tan bien. Estaba enamorada como jamás lo experimenté. Vivímos lo más bello de nuestras vidas juntos. Nunca tuvimos una pelea. Solo sonrisas, romance... Mas de la nada te miré y ya te alejabas. Te ví partir. Para jamás encontrarte otra vez. Todo para tí había acabado. No hubo vuelta atrás. Ni un intento. Ni una sola oportunidad. Jamás entendí. A treinta años no se qué pasó. No se bien qué hice. Cual fue la razón. Ni siquiera se si respiras aun sobre la tierra... Solo se que existes para siempre en mí... Y que yo nunca comprendí el por qué, de mi solitaria vida en dolor y tristeza.
miércoles, 8 de abril de 2009
Esa noche.
Tus ademanes
ignotos.
Tus ojos,
privados de luz.
Tu amor
ofuscado.
Tu corazón aunque late junto a mí
está en otro lado.
ignotos.
Tus ojos,
privados de luz.
Tu amor
ofuscado.
Tu corazón aunque late junto a mí
está en otro lado.
Canción del canarito.
Ya es tiempo de alzar la vista,
desde el doctor hasta el obrero,
y oir en nuestros corazones
el resplandor del universo.
De que nos sirve la arrogancia
mientras vemos nacer estrellas;
de que nos sirve la codicia
si se nos nubla nuestra tierra.
Ya es tiempo de alzar la vista,
el ladrón junto al ingeniero.
Ya el viejo sabio en la montaña,
está oyendo el llanto en el viento.
Pero el canario en el bosque se rehúsa
en medio de esta incomprensible Muerte
su canto nunca se apaga.
desde el doctor hasta el obrero,
y oir en nuestros corazones
el resplandor del universo.
De que nos sirve la arrogancia
mientras vemos nacer estrellas;
de que nos sirve la codicia
si se nos nubla nuestra tierra.
Ya es tiempo de alzar la vista,
el ladrón junto al ingeniero.
Ya el viejo sabio en la montaña,
está oyendo el llanto en el viento.
Pero el canario en el bosque se rehúsa
en medio de esta incomprensible Muerte
su canto nunca se apaga.
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