Ya es tiempo de alzar la vista,
desde el doctor hasta el obrero,
y oir en nuestros corazones
el resplandor del universo.
De que nos sirve la arrogancia
mientras vemos nacer estrellas;
de que nos sirve la codicia
si se nos nubla nuestra tierra.
Ya es tiempo de alzar la vista,
el ladrón junto al ingeniero.
Ya el viejo sabio en la montaña,
está oyendo el llanto en el viento.
Pero el canario en el bosque se rehúsa
en medio de esta incomprensible Muerte
su canto nunca se apaga.
miércoles, 8 de abril de 2009
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