jueves, 16 de abril de 2009
Dolido amor eterno.
Ese día fue diferente. No todo iba a terminar tan bello como de costumbre. Luego de nuestra cita tierna y perfecta te callaste un momento. No... Te silenciaste por una eternidad... Sentí el infinito insertado en solo una cuadra. En 35 pasos fueron civilizaciones completas que nacieron y llegaron a su fin, no una, sino mil veces. Y mi corazón fue desintegrado en la imperceptible grandeza, entre un momento y otro. Todo había ido tan bien. Estaba enamorada como jamás lo experimenté. Vivímos lo más bello de nuestras vidas juntos. Nunca tuvimos una pelea. Solo sonrisas, romance... Mas de la nada te miré y ya te alejabas. Te ví partir. Para jamás encontrarte otra vez. Todo para tí había acabado. No hubo vuelta atrás. Ni un intento. Ni una sola oportunidad. Jamás entendí. A treinta años no se qué pasó. No se bien qué hice. Cual fue la razón. Ni siquiera se si respiras aun sobre la tierra... Solo se que existes para siempre en mí... Y que yo nunca comprendí el por qué, de mi solitaria vida en dolor y tristeza.
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1 comentario:
Privilegiada aquella que sea capaz de inspirar tan bellas palabras en un hombre...
creeme que si uno quiere ese silencio no sera eterno...
depende de uno de los dos cruzar la linea para que no quede en el olvido...
quizas sea una cuadra, quizas sean dias, quizas sean meses, quizas siglos, pero creeme que cuando hay algo real, el olvido es poco profundo
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