jueves, 4 de diciembre de 2008
Post- danza.
Se termina la noche. Asaltantes y violencia. Se acaba el baile, ahora a esquivar la muerte por la calle. La entretención llega a su fin, hora de comer algo. Me acerco a una vieja, me prepara un sandwich, comienza a untar la mugre de sus uñas en la mayonesa. En el brillo de su diente de acero puedo ver tras mi espalda a quien me quiere fuera de lugar. Y así me violan el bolsillo. Me privan de libertad. Me pasan a llevar. Aprovechan de apagarme las palabras, y el alma... Se llevan el poco dinero, mis tarjetas, mis notas para recordar. Mas puedo ver como la brisa nocturna aun mantiene el columpio en la copa de los pinos. Sonrío dulcemente. Me atraviesa el pecho un suspiro. Camino sin importar distancias, a mi hogar. Nada es más delicioso que ver a un árbol jugar...
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