viernes, 1 de agosto de 2008
Indigna supernova.
La noche estaba agresivamente enfriada. F yacía, como hace años a esta hora, tras un pequeño puesto de periódicos. Acabado, intentaba cerrar los ojos. Temblor de articulaciones. Una rata con volumen de gato agazapada entre la maleza espera por la gloria. Tres gritos de agilucho se oyen desde lejos. El canto de lo incierto se repite en el silencio de la calle abandonada. El pecho de F se contrae y se expande. A tal punto que lo levanta del suelo y lo lanza otra vez a la acera. Dentro suyo toca un bombo deletéreo. Frío, calor; se repite el compás. Explosión. Ojos sangrando. Roedor cenando.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
3 comentarios:
tu escondite...
extraño que me cuentes sobre la huida de hitler, y tus libros.
saber de ti.
Jaja, ¿Cuál de esos compañeros de bar de mala muerte serás?. Recuerdo haberle insistido a unos que Hitler está en la luna mil y una vez por ahi en un bar largo donde llegada una hora cualquiera les daba por bajar la cerveza a... no se; 3 litros por quinientos pesos. Espero te entretengas con estos escritos periódicos. Alguna día descubriré la forma de escribir dignamente, por ahora conformate con leer como si Dios te estuviese cagando encima. Saludos y un abrazo.
*Es obvio que los días NO son féminas, pero ya ves, a veces los trato como transexuales.
Publicar un comentario