Feroz llanto de alegría. El pesar que más placeres me ha regalado. Esa es ella. Siento la historia fluír por mis brazos cuando la oigo. Cuando me habla. Se juntan en el aire diferentes tonalidades para armar un impresionante todo. Armonioso. Armonioso o no estrictamente, maldición. Es de igual forma aquella estructura indescriptiblemente bella.
Disculpe usted si me pongo algo imperativo. Pero sabe, en estos menesteres pierdo el control. Los menesteres que atañen a los dedos electrificados, y los pechos revueltos por las sensaciones. Y no, no estoy para tus debates. No estoy para tus ceños fruncidos.
Mirá lo que te digo, lo que te escribo, ser no presente. Que si una vieja sale por alguna ventana de un segundo piso y se levanta la pollera para mostrarte el trasero, esa fuerte y amarga calabaza podrida, ese viejo pedazo de piel seca derrotado por la gravedad. Contempla la posibilidad de disfrutarlo. Asi como la disfruto yo a ella. Escuchando mi pecho. Haciendo caso omiso a lo que te dictan los carteles gigantes en las autopistas. Encuentra pues, ser no presente; la mágica respuesta. El humor, el a-mor, el candor; y lo que sea que te encienda. Que te libere y te muestre la vida hermosa, ingente mística experiencia en movimiento, tal cual es.
jueves, 29 de enero de 2009
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