"Yo voy a a confiar en vos, cachai, yo... yo... yo se que igual soy estúpida y te creo que yo no se poh; voy a volar y hueas, pero no importa yo te creo pero... (risas) Que onda loco así, conéctate por fa."
Qué será de tu mandíbula fracturada.
De tu culo perfecto.
Ese redondo reflejo de mi antigüo orgullo sin sentido.
Carente de fondo como las palabras de un semi genio amigo que se cansó de cavilar.
Qué será de tus anteojos rotos a patadas por aquel tipo,
¿Habrá tenido alguna razón cuerda para romperte la cara, cara mía?
Siempre dudé de aquello,
lo consideré cobarde.
Hasta que lo encontré esta otra noche,
y a través de sus razones recordé
que tras copas estrenabas extraños ademanes.
Tus palabras arrancaban en ofensiva.
En desprecio.
En tantas cosas ruines, por la chucha.
Te metiste en el lugar no adecuado.
Quisiste dominar a salvajes.
Escupiendo sobre sus lomos.
Pero ¿cuándo te arrancaron la delicadeza?
Maldición.
Y POR QUÉ.
Te pido,
esta vez en secreto.
Nuevamente,
y un año más tarde,
que redescubras la inocencia,
en tí.
Te ví otra vez en el lugar menos adecuado.
Tienes un novio ahí,
proponle lo de la playa,
así es,
caminar hacia abajo
en favor del derrotero hacia la húmeda arena.
Entierra esas suaves y frágiles manitos
en la profundidad de las estrellas en el suelo,
y siente a las aves
volar entre granitos.
Lloré al saber que te habían desencajado la boca.
Me preocupé tarde.
Lo admito.
Te recuerdo con dolor
y cariño,
dulce y confundida niña de la ventana.
Pero te ví,
te ví otra vez,
insistiendo en el lugar no indicado.
Me amargas la garganta.
Tierna y delicada niña
sobre mi ventana.
domingo, 15 de febrero de 2009
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1 comentario:
pura poesia cachosa y mugrosa
don patito
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